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10 NOV 2020      ARTÍCULO EN DV

"NO SON LOS BARES, SOMOS NOSOTROS"

Artículo de opinión de la Concejala de Impulso Económico y portavoz de los Socialistas Donostiarras, Marisol Garmendia, en torno al cierre de bares por la crisis sanitaria

Esta es la realidad: somos cada uno de nosotros y de nosotras quienes hemos provocado el cierre de la hostelería, decretado por el lehendakari Urkullu. No escondamos la responsabilidad individual, personal de cada cliente de bar o restaurante.

La hostelería, bar por bar, negocio por negocio, no es culpable de la escalada de contagios por la Covid 19; somos las personas que acudiendo a esos establecimientos no hemos respetado responsablemente las medidas higiénicas y de distanciamiento social establecidas para evitar la transmisión comunitaria y los contagios.

La “culpa”, utilizando el concepto cristiano, no es de los bares. No se trata de criminalizarlos, no. La “culpa”, digamos mejor, responsabilidad cívica, es de quien se abalanza a una mesa de terraza o interior sin que a la camarera o camarero le haya dado tiempo a desinfectarla… y le da igual; de quien coge más sillas para que en vez de 4 puedan sentarse los 8 de la cuadrilla … y le da igual; de quien se quita la mascarilla aunque no consuma… y le da igual; de quien fuma sin alejarse lo necesario del resto de personas… y le da igual…

Los bares, como ya lo cantaba Gabinete Caligari, “que lugares, tan gratos para conversar…” son espacios vitales de socialización y camaradería, especialmente en Euskadi, donde las dificultades relacionales de los vascos y vascas se ven aligeradas en los templos paganos hosteleros y gastrónomos, junto a la cuadrilla, en torno a unas cañas, unos vinos y unos pintxos. Y esta maldita pandemia está atacando precisamente a uno de los pilares de las sociedades modernas opulentas, a nuestro modo de vida social y comunitario, a esos “lugares tan gratos para conversar” en los que estamos a gusto, tranquilos y relajados, demasiado relajados para los tiempos de la Covid 19 y las normas de distanciamiento que exige el combate del virus.

No nos relajamos tanto ni incumplimos tanto esas normas en comercios, polideportivos, museos, teatros o salas de música. Y no es sólo una conducta atribuible a la población vasca o la sociedad mediterránea más proclive a la vida social en la calle. También en los países fríos centroeuropeos, como Alemania, han decretado el cierre total de la hostelería antes que en Euskadi, como una de las medidas principales para combatir la propagación del virus.

En cualquier caso, la conducta responsable o más bien no, de cada cliente, no exime al conjunto de la sociedad, de las instituciones públicas y de la iniciativa privada, en este caso, de algunos propietarios de locales que se niegan a rebajar los alquileres desorbitados de bares y tiendas, de asumir también su responsabilidad. La hostelería vasca necesita un plan de choque urgente, con ayudas y medidas específicas que palíen la sangría económica y la pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector, que en San Sebastián da empleo a más de 8.000 personas en 1.440 establecimientos y supone el 6,5% del PIB de la ciudad.

Desde el Ayuntamiento de San Sebastián hemos habilitado 3 millones de euros en ayudas directas urgentes para los pequeños hosteleros y comerciantes locales en la primera oleada de la pandemia y ahora, hace unos días, 5 millones de euros más, junto a la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno vasco, para potenciar la contratación de 800 empleos, entre otras medidas. Y no es suficiente. El Gobierno Vasco, tanto desde la consejería de Turismo, Comercio y Consumo, liderada por el socialista Javier Hurtado, como desde Elkargi, han anunciado nuevas ayudas directas de 45 millones el primero y 100 millones a través de avales. La Diputación de Gipuzkoa ha mostrado su voluntad de contribuir a un fondo de choque, sin concretar. Y puede que todo eso no sea suficiente.

Esta semana será clave para aclarar cómo se van a repartir esas ayudas y otras medidas que se adopten en el seno de cada una de las instituciones competentes, a todos los niveles, entendiendo las limitaciones presupuestarias y las nuevas necesidades sociales que todos, Ayuntamientos, Diputaciones, Gobierno Vasco y Gobierno de España, tenemos y a las que debemos también hacer frente.

Tenemos que ser capaces de reaccionar con prontitud y eficacia; de ofrecer respuestas no sólo económicas, sino fiscales, tributarias y administrativas que alivien los números rojos de las pérdidas económicas y de empleo del sector de la hostelería y que, además, contribuyan a reactivar y reconvertirse a las exigencias de la sociedad Covid en la que vivimos.

Las miles de personas y familias donostiarras que trabajan en la hostelería, en el campo de la distribución alimentaria y de bebidas, viven con angustia este mes de cierre de sus negocios, que se suma al periodo anterior de restricciones. Y es comprensible. Seamos capaces de escuchar y ponernos manos a la obra para ofrecerles entre todos una respuesta eficaz, responsable y solidaria para que volvamos cuanto antes, con la lección bien aprendida de cómo comportarnos cívica y adecuadamente a las exigencias de la pandemia, a esos “lugares tan gratos para conversar”.

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